lunes , 21 octubre 2019
Inicio / Blog / Tu tienes la palabra... / UN VISO DE ESPERANZA…

UN VISO DE ESPERANZA…

He visto una sociedad indolente y dolientes sin sociedad, quizás todo hace parte de esa teoría lacónica y mordaz que  reza: “El hombre tiende a la autodestrucción”. 

 

Quizás todo pueda ser cierto y de una forma u otra hacernos, como bomberos, vamos en contra vía de esa teoría, al intentar que no se mueran los que se quieren morir, o los que se creían inmortales, intentamos también transportar a nuestros congéneres, para que no se mueran el día que otros quieren, sino verdaderamente el día que les toca.

 

Mientras los transportamos, en una ambulancia, de la manera más humana posible, nos damos cuenta de la tragedia de una sociedad no tan humana. La intolerancia, la imprudencia, el licor, el odio viseral o la inocencia. 

    

 

En una ambulancia, la humanidad se redime y es demasiado pequeño el espacio de una ambulancia para condensar tanta tragedia, tanta desdicha, tanto dolor. Pero también hay esperanza, los bomberos la tenemos, los rescatistas, las auxiliares de enfermería, los paramédicos también la poseen.   En los adentros de una ambulancia se escuchan lamentos de angustia y dolor que se confunde con el ulular de la sirena. En ella viajan seres: enfermos, lacerados, convulsos, contusos, agonizantes, fracturados, heridos, baleados, envenenados, intoxicados, cuasi-muertos, imprudentes, enojados y hasta putos. Victimas y victimarios.


Se puede escuchar el testamento de un hombre que presiente la muerte que no llega, el motociclista borrachito que se fractura, arrolla un ciclista y nos pide perdón, los motociclistas que se accidentan y  se mienten a si mismos diciendo que iban despacio,  también hemos visto seres que literalmente se mueren de hambre tirados en cualquier rincón de la ciudad, hombres o mujeres que gritan de dolor y piden que los dejemos morir, mujeres violadas que nos hacen pensar … y podemos llegar a pensar que las cosas no van a cambiar, que la humanidad no es capaz de tolerar ni de perdonar, ni mucho menos de dar, ni tan siquiera las gracias porque les hemos salvado la vida; pero cuando cuando llegamos al cuartel de bomberos, todos esperamos que nos haya ido bien. Y nos ha ido bien hemos salvado una vida y hemos pensado que todo algún día va a cambiar, así no nos hayan dicho Gracias, quizás el que un día nos agradezca sea el mismísimo Dios.

CRÓNICA

BRO: DENYS JESÚS GOMEZ AGUIRRE. 34 AÑOS

Redactor de la Gaceta LAS VOCES DEL FUEGO

Acerca de admin

Ver También

El mito del pirómano

Imprudencia. Es la maldición que devora nuestros montes, la causa de la mayoría de los …

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *