miércoles , 20 marzo 2019
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«El fuego se ha usado como medio de venganza»

 

Pablo Garriz, Presidente de los bomberos españoles

Asegura que los primeros momentos de las emergencias son los más caóticos


 
«El fuego se ha usado como medio de venganza»
Pablo Gárriz, (Madrid 1976) es una de las voces más autorizadas en la gestión de situaciones de emergencia. Es presidente de la Asociación Española de la Lucha contra el Fuego que agrupa a los bomberos del Estado, y director de emergencias de Ibiza y Formentera. Gárriz ha dirigido las operaciones del reciente incendio de Ibiza y esta semana ha viajado a Donostia para asistir a las V Jornadas de Gerencia de Riesgos y Emergencias, organizadas por la Guardia Municipal.
Foto: MIkel Fraile

– ¿El incendio de Ibiza ha sido el mayor en el que ha tomado parte?

– En estos últimos cuatro años, Baleares ha tenido los primeros incidentes de nivel 2, es decir de máxima gestión, y este último de Ibiza, sí, ha sido el mayor de la historia reciente. El año pasado me correspondió dirigir el incendio de Benirrás, en el que tuvimos graves complicaciones, con más de 1.500 personas atrapadas en la playa. Pero ninguno de éstos ha sido el de mayores dimensiones. En 2006 estuve en Galicia; trabajamos con frentes de 17 kilómetros. Era otra magnitud.
– Llega el verano y con él los incendios. ¿Se puede hacer algo para prevenirlos.
– Primero ha de existir un trabajo de gestión forestal que es preciso realizar durante el invierno. En el verano tiene que haber una labor de vigilancia activa y de supervisión de las zonas de riesgo. Por supuesto, el dispositivo de respuesta ha de estar bien dotado, con la gente en condiciones y debidamente coordinados.

– Y a pesar de todo ello, se siguen produciendo.
– El accidente y el riesgo es una cuestión de probabilidad y siempre están ahí.

– Pero no siempre son producto de accidentes. Un porcentaje de ellos son provocados.
– En cualquier actividad humana, un descuido, una negligencia o una falta de atención, conocimiento o de sensibilidad genera una situación de riesgo.
  

 
-¿No cree que en ocasiones hay también intereses comerciales detrás de ellos?
– El fuego siempre se ha utilizado en el ámbito rural como una herramienta de venganza. En ocasiones, cuando el vecino te molestaba, se daba fuego a algo que era de su propiedad. Pero dejando a un lado estas cuestiones, en la actualidad, con la Ley de Montes, quemar un terreno o que te lo quemen es una faena porque imposibilita la reconstrucción y la recalificación de dicho espacio durante treinta años. Es cierto que hace tiempo se daba el incendio intencionado con fines económicos, pero hoy por hoy muchos de los montes no tienen más valor que el estético, medioambiental o pasajístico.

– ¿Cuáles son los países más proclives a sufrir incendios?
– Toda la parte norte del arco mediterráneo tiene unas particularidades similares. Portugal, España, Italia, Francia, Grecia son los que sufren los incendios, en parte porque la propia biología del monte necesita del fuego para su regeneración. Las piñas de determinadas especies precisan de las altas temperaturas para poder germinar. Esto, dicho así, sin que se conozca la particularidad medioambiental o biológica de la especie autóctona, no se termina de comprender.

– ¿Quiere decir que determinados bosques necesitan del fuego para subsistir?
– Se benefician del fuego y en muchos casos lo necesitan. El fuego está presente en todo el sur de Europa como elemento de regeneración del propio monte. Ahora bien, el monte puede quemarse una vez y permanecer quince o veinte años sin sufrir otro un incendio. Lo que no puede ser es que se queme todos los veranos.

– ¿Qué le inquieta más, un incendio forestal o el de una vivienda?
– Procuro mantener siempre la calma. Cada incidente tiene sus particularidades. La prioridad siempre son las personas que tienes que ayudar y las que van a ayudar.

– ¿Cuáles son los momentos más críticos?
– Los primeros momentos de las emergencias son siempre de caos. Y lo que te exige el ciudadano es que pongas orden a ese caos. A veces no es fácil porque en esos instantes una parte de la información que te llega puede que no sea fidedigna. Por ello, tomar decisiones con dudas es complicado y genera un estrés añadido en la propia emergencia.
– ¿A qué emergencia no le gustaría enfrentarse?

– A aquella en la que el agente que causa el daño no lo ves: las de carácter radiológico nuclear. Son de las más complicadas porque la radiación la vas absorbiendo y no la ves a no ser que se efectúe un control de mediciones. Por ejemplo, en el desastre de la central nuclear de Japón ha habido dificultades añadidas a la hora de efectuar los despliegues de los equipos por el nivel de exposición.

– ¿Se atreve a valorar la actuación de los equipos de emergencia en la fuga radiactiva de Fukushima?
– Desde la distancia y con la cabeza fría es muy complicado analizar lo que hicieron.

– ¿España tiene recursos para afrontar un desastre similar?
– Hay un plan nacional para el riesgo nuclear. Es una competencia que el Estado se reserva en exclusiva. Se hacen muchas cosas por estar preparados. Al final, las emergencias están sujetas a tantas variables que hasta que no te toca no sabes cómo se va a responder. Lo que ha de hacerse es planificar.

– ¿Los bomberos españoles están bien preparados?
– Que el profesional de a pie esté mejor o peor formado no es un problema suyo, sino de la estructura y la organización de donde presta el trabajo. Los bomberos no constituyen un único cuerpo. Hay diecisiete comunidades autónomas con otros tantos modelos distintos de gestión de las emergencias. Además existen 54 provincias con sus respectivas capitales y ciudades de más de 20.000 habitantes que están obligadas a tener cuerpo de bomberos. Esto genera que haya una desigualdad territorial porque comunidades con más recursos o más sensibilidad cuentan con servicios mejor dotados.

-¿Cuál es a su juicio el cuerpo mejor preparado?
– A través del Ministerio del Interior he participado en varios proyectos de la Unión Europea como representante de España y ello me ha permitido estar con bomberos alemanes, franceses, checos, americanos… Cada uno tiene su razón de ser y de todos podemos aprender algo. Estuve invitado en la academia de bomberos de Nueva York: me impactó como servicio, estructura y formación. Pero Francia tiene un sistema que para nosotros debería ser interesante. Los alemanes tienen más de dos millones de bomberos voluntarios por una serie de circunstancias legales que obliga a que la respuesta se dé en menos de diez minutos, porque por encima de ese tiempo la responsabilidad recae en la Administración. De esta manera, hasta el pueblo de cuatro mil habitantes tiene su propio servicio de extinción. Esto hace que la figura del bombero sea un referente a nivel social y también de autoprotección.

 

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