Martes , 27 Junio 2017
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¡Voy a Ser Bombero!

¡VOY A SER BOMBERO!

Historia de una decisión

 

orría el año 1980 recién acabada “la mili” cuando un jugador de rugby cliente de la tienda de deportes donde trabajaba, me dijo que era bombero y que iban a salir sesenta y una nuevas plazas. Yo estaba buscando algo que me pudiera dar, un futuro para Superbomper en una protección de mascletá- fallas 2010 poder casarme, estabilidad económica y a ser posible que me permitiera continuar los estudios y hacer deporte que era lo que más me gustaba.

Desde siempre me ha atraído la acción y la posibilidad de ayudar a alguien en situación de peligro, por lo tanto eso unido a ser funcionario era la opción perfecta. Me informó de los requisitos básicos, vi que estaban totalmente a mi alcance e inmediatamente decidí:

VOY A SER BOMBERO.

 

Me enteré de las bases de la oposición, los requisitos y pruebas a realizar (no tenían nada que ver con el alto nivel que actualmente se exige) en concreto exigían una profesión relacionada de alguna manera con el trabajo de bombero y había una prueba tipo test sobre ella, otra prueba cultural consistente en un dictado y operaciones matemáticas elementales, aunque de muchos ceros y decimales por medio (hoy con el uso intensivo de las calculadoras alguno se las vería canutas para realizarlas). Me dí cuenta de que en aquella oposición, lo único que para mí “cortaba el bacalao” eran las pruebas físicas que eran eliminatorias, en concreto la única comprometida era correr un kilómetro en 3’ 10’’. Era una marca respetable para alguien que no estuviera haciendo deporte a un nivel como mínimo medio. Así que, aunque no estaba totalmente en forma porque había dejado la competición nacional (jugaba a voley en primera división) me fui a realizar un control de esa prueba para ver que tal se me daba. Nunca me había dedicado a correr, pero realicé el test y corrí por debajo de la marca exigida. Así que me dije :

“ESTO ESTÁ CHUPAO”

    Y dejé de poner atención en lo que me esperaba en un futuro cercano.

Por circunstancias de la administración la oposición se retrasó dos años. En ese tiempo pese a que hacía deporte, básicamente era por pura diversión, (frontenis los fines de semana) por lo que mi condición física aunque no era mala tampoco estaba como para exigencias de cierto nivel. Yo me había olvidado por completo de la oposición en cuanto a pensar que debía prepararla, tanto porque realmente la parte de estudio sabía o creía que la tenía “chupada”, sobre todo el examen cultural, como con las pruebas físicas porque “andaba sobrao”, ¡al menos eso creía yo! Pero seguía estando seguro de una cosa “VOY A SER BOMBERO”.


 



 

 Lo cierto es que a 48 horas del “día D”, dos años después de esa decisión, y sin haber hecho absolutamente nada específico para esa oposición, tanto en el campo físico como en el teórico o cultural, decidí hacer un control de la prueba de medio-fondo (las demás no me preocupaban lo más mínimo, ni la velocidad, ni la cuerda, ni la natación, simplemente porque las marcas exigidas eran bastante asequibles para mi condición física). Corrí y no pude llegar al kilómetro ¡ME AXFISIÉ A LOS 800 METROS! ¡NOOOOOOOOOOOOO! ¡NO PUEDE SER! Casi me da un “jamacuco” no por la carrera, sino por el shock de no lograr acabarla. No entraba en mis planes este contratiempo. Me había pasado dos años pensando confiado en que estaba por encima de esa carrera y ahora parecía que la cruda realidad era distinta. Me recompuse y me dije:


¡Bueno, aún me queda otro día para comprobar si puedo hacerlo, y VOY A HACERLO!
  

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