lunes , 27 mayo 2019
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Cuando la igualdad es una estupidez (Parte I)

Reflexiones de puro y duro sentido común provinentes del blog El Maestro Golpeador y firmadas por Sefirot,  que suscribo a título personal
Yo quería ser modelo atraído por el glamour, el dinero y los viajes pero como soy feo me jodo y me aguanto. Después quise ser piloto de guerra pero como soy miope tipo rompetechos pero con pelo tampoco pude y me quedé ebombera haicendo prácticasn casa. Una lástima no haber coincidido esas aspiraciones con los tiempos que vivimos, hubiese puesto el caso en manos de un abogado de causas perdidas y quizá ahora podía estar codeándome con top models o bombardeando el  país de algún dictadorzuelo con petróleo suficiente para merecer la pena la misión humanitaria.
 
Esto viene a colación de las quejas de unas cuantas aspirantes a bombero en la Comunidad de Madrid. Por lo visto, las pruebas para acceder al puesto son las mismas que para los hombres, cosa que no ocurre en el resto de comunidades.
El periodista de turno se centra en el esfuerzo de las aspirantes, lo mucho que han padecido para nada y se hace una pregunta digna de 5 años de carrera en la cafetería de la facultad: “Pero, ¿realmente son imprescindibles esos mínimos tan exigentes?” No lo sé, pregúnteselo a un bombero que carga con dos niños y todo el equipo escaleras abajo a toda prisa…o mejor, pregúnteselo a la madre que grita desde fuera del edificio.

A cargos iguales, iguales oportunidades e iguales salarios, lo demás es un ejercicio de discriminación y negación de género, amén de irresponsable como en el caso que nos ocupa.


Carmen Navarro, directora general para la Igualdad en el Empleo y contra la Discriminación, expone: “En el caso de las pruebas físicas para el acceso al empleo, establecer criterios comunes, lejos de favorecer la igualdad, acaba provocando resultados discriminatorios”. Señora Navarro, discriminatorio ¿para quién? ¿Para el aspirante al puesto o para las víctimas a rescatar?

Yo, que creo en la igualdad, la de verdad, la lógica, me exaspero con estos actos de feminismo gratuito y chillón. Cuando a finales de los 80 aparecían en manifestaciones haciendo el triangulito con las manos y berreando “Nosotras parimos, nosotras decidimos”, nunca las vi clamando por hacer el servicio militar obligatorio, por ejemplo.
Hay que desterrar al machista, al acosador y al maltratador con el mismo puntapié en el culo que debemos emplear con los que quieren ser más papistas que el Papa.

Las mujeres son maravillosamente diferentes de los hombres con las ventajas que ello conlleva y…los inconvenientes. Y esto último no lo entiende una feminista.

Yo, hombre blanco, soy consciente de la superioridad que tienen los de raza negra para según que deportes, todo basado en su constitución física. En baloncesto o pruebas de atletismo de velocidad o resistencia son casi insuperables. Disfruto viéndoles competir. Pero no me imagino a un deportista  haciendo el ridículo en un tribunal para que le rebajasen las marcas clasificatorias por discriminación de raza.


Las mujeres han sufrido lo indecible a lo largo de la historia para conseguir votar, igualdad de salarios e incluso tener acceso a los estudios y aún queda mucho por hacer pero de ahí a pedir estupideces hay un largo trecho discriminatorio.

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