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Tres atletas se retiran y quieren ser Bomber@s
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| Dana Cervantes |
Acaban de cumplir los treinta años, han sido figuras del deporte nacional e internacional y ahora, después de haber dedicado media vida a una disciplina, el mundo se frena ante ellos. Justo en la edad en la que los común de los mortales comienzan a ingresar en el mundo laboral, ellos, los deportistas de elite, culminan sus carreras. A pie cambiado, sin los ingresos suficientes para vivir de las rentas, deben reinventarse a ellos mismos. Romper con la dura disciplina, los hábitos, los viajes, la competición y las horas de entrenamientos. E iniciar otra carrera. Sólo que fuera del mundo que ellos conocen.
La pertiguista Dana Cervantes, el baloncestista David Gil y el decatleta Óscar González tienen varios aspectos en común, además de ser malagueños, por supuesto. Se hallan justo en esa tesitura. Tras prolíficas y excitantes carreras, salpicados por títulos e históricos récords que llegan a su fin. Y los tres, justo en el ocaso de sus actuales profesiones, se han puesto de acuerdo para verse las caras en las oposiciones de ingreso en el Real Cuerpo de Bomberos.
Dana Cervantes levantó la veda el pasado martes, en su emotiva despedida del atletismo. Con lágrimas en los ojos, embargada por la emoción y tras quince años en las pistas, la pertiguista, nueve veces campeona de España, anunciaba su adiós y adelantaba cuál iba a ser su futuro. “Quiero ser bombero. Bueno, bombera”, puntualizaba la costasoleña, que en agosto cumplirá los 31.
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| David Gil |
Tres historias. Como ya se ha dicho, ella no es la única. De hecho, Óscar González le ha tomado la delantera. El deportista enrolado en el Club Atletismo Málaga, con tres medallas de oro en los Campeonatos de España de decatlón –al aire libre– y otras tres preseas en heptatlón –pista cubierta–, ya se ha presentado en varias ocasiones a las oposiciones. Es más, ha llegado a aprobar las del Consorcio Provincial de Extinción de Incendios y de Salvamentos de Málaga, perteneciente a la Diputación. Óscar pasó las pruebas físicas y el examen psicotécnico y sacó un 5,50. “El problema es que la plaza se consiguió con un 5,55”, comenta el decatleta.
González no cayó presa del desánimo. Todo lo contrario, regresó aún con más fuerza al atletismo y firmó un contrato de dos años con el Club Atletismo Málaga, del Ayuntamiento de la capital. “Me queda ésta y la siguiente temporada, con opción a una tercera. Me estoy cuidando mucho para poder llegar y después volveré a la carga con las oposiciones”, relata Óscar, de 32 años.
Otro que se ha inscrito en la carrera por ser bombero es el ex jugador de baloncesto David Gil. Criado en la cantera del Unicaja, el base colgó las zapatillas este verano con tan sólo 30 años. No logró ser profeta en su tierra, aunque dejó su profesión con un récord histórico en el baloncesto nacional. Gil ha logrado ascender en seis ocasiones a la Liga ACB con equipos que militaban en la categoría inferior.
Breogán (98/99), Alicante (99/00 y 01/02), Tenerife (02/03), Fuenlabrada (04/05) y Bruesa (07/08) alcanzaron el éxito con el malagueño enrolado en sus plantillas. Pero cansado de ser un trotamundos decidió poner fin a su etapa como jugador. “Me ha costado mucho trabajo acostumbrarme a mi nueva situación, pero poco a poco lo he conseguido. Me dio rabia dejarlo, porque estaba físicamente muy bien, con baloncesto para haber jugado otros tres o cuatro años más. Veo a algunos jugadores en peores condiciones que yo y me da pena, pero tomé la decisión y no me arrepiento de nada”, explica David, casado y padre de dos niños, Hugo y Raúl.
Todo un cambio. El ex baloncestista ya está dando clases en una academia y se ha buscado a varios profesores de apoyo: un policía le da lecciones de Derecho y un bombero, temas más específicos.
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Oscar González
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“Es duro volver a empezar. He tenido suerte, porque he hecho cosas que no ha conseguido nadie, pero no logré tener continuidad en la ACB. Ahora me estoy adaptando a los hábitos de estudio y a compaginarlo con la vida en familia”, subraya.
Lo más duro es el comienzo. Pasar página y comenzar una nueva vida. Óscar González sigue compaginándolo, pero Dana Cervantes se encuentra ahora ante ese abrupto precipicio. “Yo comienzo ahora el camino y te puedo asegurar que el nivel de esfuerzo y la competitividad que hay no es, en absoluto, menor a la de un gran torneo”, recalca la malagueña
“La gente da por hecho que ya soy bombero... ¡qué más quisiera yo, ojalá! Hay miles de opositores machacándose para encontrar un trabajo y yo soy una más, simplemente eso, una opositora”.
Son tres vidas entrelazadas, tres personas que han tocado la gloria y también han vivido malos momentos, que han sido líderes y han soportado situaciones asfixiantes con apenas veintitantos años. Adolescentes obligados a crecer de golpe, envueltos en la presión por superarse, en una carrera tan intensa como efímera y corta. Tres personajes con mayúsculas del deporte malagueño que ahora esperan ingresar en el Real Cuerpo de Bomberos de Málaga.
 
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